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sábado, 6 de outubro de 2012

Casi el paraíso

Por: DIEGO PETERSEN FARAH

EN TRES PATADAS
 
¿Tiene sentido una biblioteca en el mundo actual? La pregunta no es ociosa. Hoy día una lap-top puede albergar más libros que los que guardaba una biblioteca de una preparatoria o una facultad universitaria. Los medios electrónicos permiten ya el acceso a miles de bibliotecas virtuales y hoy todo lo que está indexado está al alcance de Google, y casi podíamos decir que el mundo entero está indexado. En ese contexto preguntarse por la necesidad de invertir millones de pesos para construir un gran edificio donde descansen los libros puede parecer bastante fuera de lugar.

Hoy una biblioteca es mucho más que una bodega de libros nuevos, viejos y antiguos. Una de sus funciones sí es, por supuesto, conservar el acervo. La Biblioteca Juan José Arreola, inaugurada ayer, acoge entre sus muros joyas extraordinarias, desde incunables que llegaron en la Colonia a los conventos de la ciudad, principalmente los jesuitas y franciscanos, como una Biblia latina de 1497, hasta el fondo Jorge Álvarez del Castillo que tiene verdaderas joyas: la Biblia del Oso, publicada en 1569, y que fue la primera traducida al español; la Real Cédula de la Erección del Consulado de Guadalaxara de 1795; el Estatuto de la Sociedad Patriótica de Nueva Galicia, de 1821; Inundación Castalida de Sor Juana Inés de la Cruz, de 1689; un manuscrito original de textos escritos por Amado Nervo, entre otras muchas. La biblioteca Juan José Arreola, con un acervo de un millón cien mil libros es la segunda del país, sólo después de la de la UNAM, que tiene 150 mil volúmenes más.

"Sin unos ojos que los lean, un libro contiene signos que no producen conceptos. Y por tanto, es mudo", dice el el personaje creado por Umberto Eco en El Nombre de la Rosa, Guillermo de Baskerville. El gran reto de las bibliotecas hoy en día es encontrar ojos que le den vida a los libros, por eso deben ser además un punto de encuentro. La nuevas bibliotecas son lugares de investigación, centros de discusión, pero también lugares de esparcimiento y diversión. Lo más importante de una biblioteca no son los libros sino los usuarios.
Eso es lo que le da vida a los libros y transforma, parafraseando a Borges, a un edificio lleno de libros en una especie de paraíso.

... yo que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca.
Jorge Luis Borges, El Poema de los dones

Fuente: El Siglo

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